Entrevista a Mario Teodoro Ramírez

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© Mario Teodoro Ramírez y Figure/Ground
Entrevista realizada por Gerardo Flores y Laureano Ralón el 23 de Marzo de 2017

Mario Teodoro Ramírez Cobián es egresado de la Facultad de Filosofía “Dr. Samuel Ramos Magaña” de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, y obtuvo los títulos de maestro y doctor de la Universidad Nacional Autónoma de México. Es director fundador del Instituto de Investigaciones Filosóficas “Luis Villoro” de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, (2007-2017) y miembro del Sistema Nacional de Investigadores del CONACyT desde 1990 hasta la fecha. Fue presidente de la Asociación Filosófica de México entre 2014 y 2016. Es fundador de la revista Devenires de la Universidad Michoacana y autor de una decena de libros: De la razón a la praxis. Vías hermenéuticas (2003); Filosofía culturalista (2005); La reforma moral de la universidad y otros temas de educación, política y sociedad (2006); Filosofía y creación (2007); Escorzos y horizontes: Merleau-Ponty en su centenario (1908-2008) (2008); La razón del otro: estudios sobre el pensamiento de Luis Villoro (2010); Humanismo para una nueva época: con nuevos ensayos sobre Luis Villoro (2011).  La filosofía del quiasmo: introducción al pensamiento de Maurice Merleau-Ponty (2013). Actualmente es el principal promotor del nuevo realismo y el nuevo materialismo en México, siendo editor de la antología, El nuevo realismo: la filosofía del siglo XXI (2016).

¿Cómo elegiste estudiar filosofía?

Un poco por casualidad. Se suponía que iba a estudiar economía, pero como esa carrera no existía en mi universidad aquí en Morelia, decidí entrar a la Licenciatura en Filosofía. La facultad de filosofía acababa de fundarse y ocupaba espacios en la escuela preparatoria donde yo estudiaba el bachillerato, así que tuve oportunidad de conocer desde ese momento a varios estudiantes y profesores con quienes pude conversar y, en fin…

¿Quiénes fueron tus principales mentores?

En la licenciatura, quien entonces era director de la escuela, un profesor muy entusiasta. Después, ya en el posgrado, tomé cursos con Enrique Dussel y otros destacados profesores de la UNAM. Luis Villoro fue muy importante en mi formación pero sólo lo traté personalmente después de haber terminado el doctorado.

Has desarrollado un amplio espectro de posturas filosóficas, desde la fenomenología merleau-pontiana, pasando por la hermenéutica, la teoría crítica y la filosofía mexicana. ¿Qué tienen en común esa pluralidad de perspectivas? ¿Cómo las relacionas con tu ejercicio filosófico actual?

Siempre me ha guiado el interés por la actualidad y por la verdad, ambos a la vez. También ha sido determinante mi función como profesor y como directivo institucional, así como la necesidad de mantener al día a mis estudiantes y asesorados. Como sea, creo que una idea o inquietud que atraviesa mis búsquedas es la cuestión de una racionalidad filosófica autónoma y libre, capaz de ayudarnos a comprender la realidad, la vida (individual y colectiva), y a orientarnos en ella.

Además de lo anterior, has escrito sobre los puntos de contacto entre las filosofías de Merleau-Ponty y Gilles Deleuze. ¿Cuáles son algunos de los puntos más prominentes de afinidad  entre estas dos figuras?

Según mi lectura, particularmente el último Merleau-Ponty (el de Lo visible y lo invisible), apunta hacia una ontología plana y relacional (quiero captar “el Ser en los entes” dice en una nota de ese libro), y hacia lo que yo llamaría ahora una fenomenología anónima, sin sujeto o pre-subjetiva. Deleuze radicalizará estas líneas de pensamiento hacia una ontología de la univocidad y la inmanencia pura. Hay que recordar que Merleau-Ponty usa ya la idea de “pliegue” en varios de sus textos.

En los últimos años, has dado un “giro” decisivo hacia el realismo, leyendo, investigando y publicando sobre realismo especulativo, ontología orientada a objetos y nuevo materialismo. ¿Cómo se relaciona esto con tu trayectoria filosófica previa? ¿Se trata de un rompimiento o podemos identificar ciertas líneas de continuidad?

En verdad, mi interés por la ontología me acompaña desde mi época de estudiante. Antes de leer a Merleau-Ponty ya estaba leyendo a Gilles Deleuze, cuya filosofía me ha orientado desde entonces. Mis estudios sobre Merleau-Ponty estuvieron guiados discretamente por la filosofía deleuziana. No obstante, preocupado por los temas de la cultura y de la praxis social estuve una época (durante los 90) interesado en la filosofía de Gadamer y la teoría crítica (Habermas y Karl-Otto Apel), todo lo cual aterrizó en estudios sobre filosofía mexicana, filosofía de la cultura y estética. Al inicio del nuevo siglo volví a mis preferencias más propiamente filosóficos. La lectura de Jean-Luc Nancy me ayudó a retomar el interés por la filosofía francesa y por los temas esenciales (ontológicos) de la filosofía.

Volviendo a Deleuze, no dudas en identificarlo como una figura que en cierto modo pre-configura el advenimiento de ontologías realistas, materialistas y procesuales. ¿En qué sentido es Deleuze y los para-deleuzianos (Latour, DeLanda, etcétera) una suerte de “adelantados” en discusiones recientes en torno al nuevo realismo?

Esencialmente, podemos decir que Deleuze funda o abre la orientación ontológica de la filosofía de nuestros días. “Yo soy un metafísico puro”, llegó a decir. Su impacto en los autores que refieres es muy claro. Pero también se observa en la filosofía del iniciador del realismo especulativo (Quentin Meillassoux). No obstante, creo que el problema que deja pendiente Deleuze (por sus resquemores contra el racionalismo y por su perspectiva vitalista) es el de los fundamentos de validez de la ontología. Uno nunca sabe bien desde dónde habla Deleuze. Creo que él diría, con el humor que lo caracterizaba, “adivínenlo” (“devenir imperceptible”, decía).

Has señalado que el principio de contingencia, tal como se postula en la filosofía de Quentin Meillassoux, es el supuesto sobre el que se alzan la mayor parte de las empresas realistas actuales que estás estudiando. ¿A qué te refieres con esto? ¿Y cómo podríamos hacerlo coincidir con las tesis de Markus Gabriel y Graham Harman?

Creo que el principio de contingencia (y de contingencia absoluta) es la novedad más relevante de las filosofías del nuevo realismo. Es un principio que contraviene toda la filosofía en su historia (desde Tales hasta el propio Deleuze). En cuanto búsqueda del fundamento último o la razón última la filosofía, ha estado guiada en toda su historia por la idea de “necesidad”. Ahí se puede ver el significado del atrevimiento de Meillassoux. Bajo cierta interpretación podemos decir que el principio de contingencia (no hay ninguna razón para lo que existe) es condición para una visión-sin-mundo (el pluralismo ontológico) de Markus Gabriel y para la interesante idea de “causalidad vicaria” de Harman.

¿Cómo se relacionan realismo especulativo, ontología orientada a objetos y nuevo materialismo? ¿Cabe la posibilidad de que tuvieran algunas problemáticas comunes?

Hasta ahora parece que lo que tienen en común estas perspectivas es solamente aquello a lo que se oponen: el paradigma del pensamiento moderno-posmoderno centrado en la prioridad de la epistemología, el sujeto y/o el lenguaje, es decir, el mundo de las “representaciones”, el mundo humano. Me parece que los autores de estas nuevas corrientes filosóficas podrían suscribir estas palabras de Bruno Latour: “confieso que estoy hasta la coronilla de encontrarme para siempre encerrado tan sólo en el lenguaje o siendo prisionero sólo de las representaciones sociales. Quiero acceder a las cosas mismas, y no a sus fenómenos. Lo real no está lejano (…). ¿No abunda la realidad exterior en medio de nosotros?”. En fin, podemos decir que el nuevo realismo vino a despertarnos de nuestras pesadillas y alucinaciones posmodernas, escépticas y nihilistas. Lo dejaría simplemente en que “vino a despertarnos”…

En tu tesis doctoral titulada, “Por una estética merleau-pontiana”, defendiste la noción de estética como ontología. ¿Cómo suplementan estas nuevas perspectivas que estás estudiando a esa posición?

Sí, una ontología fenomenológica. No obstante, siempre me intrigó la cuestión de si no existe una base ontológica (natural, objetiva, realista) de la belleza. Traté de responder a esta cuestión con ideas de Heidegger y Gadamer. Pero, al final, el nuevo realismo nos hace ver que esos autores, a pesar de sus preocupaciones ontológicas, siguen felizmente encerrados en el universo humanista (antropocéntrico). Aún así, no creo que una estética ontológica o una filosofía ontológica en general tenga necesariamente un signo anti-humanista; creo, más bien, que ella nos permitirá ensayar una visión más amplia, menos cosmológicamente provinciana, digamos, de la realidad, del Ser, de la belleza y del ser humano mismo. Si Gadamer urbanizó la provincia heideggeriana (como decía Habermas), hoy es tiempo de cosmopolitizar la villa gadameriana (y la metrópolis habermasiana).

Otro de tus grandes temas de interés es la filosofía mexicana, particularmente la metafísica de José Vasconcelos y la filosofía de la alteridad de Luis Villoro. ¿Cómo crees que podría establecerse un diálogo entre los problemas y perspectivas de estos dos filósofos y los de los autores neorrealistas y neo-materialistas?

La filosofía mexicana (la filosofía latinoamericana) se constituyó histórica y propiamente bajo la influencia del historicismo, el positivismo y la fenomenología. Ha estado signada por la preocupación socio-política y por la crítica a la colonización. Sin embargo, creo que no ha logrado arribar a una posición de reconocimiento universal porque no ha querido afrontar la pregunta por los fundamentos ontológico-racionales del pensamiento. En este sentido, la asimilación del nuevo realismo resulta de vital importancia para la filosofía de nuestros países y para el cumplimiento de aquella tarea pendiente, lo que nos permitirá fundar en sentido fuerte nuestras preocupaciones ético-político-sociales por la justicia, la convivencialidad y el despliegue cultural.

¿En qué trabajas actualmente?

En general, me he planteado una tarea reconstructiva de asuntos de los que ya me he ocupado (estética, filosofía de la cultura, fenomenología, filosofía mexicana) desde la perspectiva del realismo especulativo. Me gustaría escribir y pensar más en las para mí originales e intrigantes ideas de Quentin Meillassoux, incluso dialogar con él en algún momento. Pero, bueno, espero que él escriba o publique algo nuevo.

Cita sugerida: Flores, G & Ralón, L. (2017). “Entrevista a Mario Teodoro Ramírez”. Figure/Ground, 22 de marzo de 2017. < http://figureground.org/entrevista-a-mario-teodoro-ramirez/ >